miércoles, 7 de diciembre de 2016

Celebrar el día de velitas en familia

UNA PROPUESTA PARA ORAR EN FAMILIA O EN DONDE QUIERA USTED EN EL DIA DE LAS VELITAS

Saludo. Reunidos en familia en las primeras vísperas de la solemnidad de la Inmaculada Concepción, para pedir la luz de Cristo para este hogar y para quienes moran en él.

 Oración
Señor Jesucristo, Luz del Mundo, concédenos el don de la oración; prepara nuestra vida para poder escucharte y acoger la luz que tú nos das.

 Lectura del libro del Génesis (1.1-5 y 16-19)
1En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. 3 Dijo Dios: « Haya luz », y hubo luz. 4 Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; 5 y llamó Dios a la luz « día »,  y a la oscuridad la llamó « noche ». Y atardeció y amaneció: día primero.
16 Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche,  y las estrellas; 17 y púsolos Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra, 18 y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. 19 Y atardeció y amaneció: día cuarto.
Palabra de Dios.

 SALMO 26

 1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?
4 Las palabras de su boca son maldad y traición,
 renuncia a ser sensato y a obrar bien;
5 acostado medita el crimen, se obstina en el mal camino,
no rechaza la maldad.

 6Señor, tu misericordia llega al cielo, tu fidelidad hasta las nubes;
7 tu justicia, hasta las altas cordilleras,
tus sentencias son como el océano inmenso.
Tú socorres a hombres y animales;
8 ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,
 los humanos se acogen a la sombra de tus alas;
9 se nutren de lo sabroso de tu casa,
 les das a beber del torrente de tus delicias,
10 porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz.
11 Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,
tu justicia, con los rectos de corazón;
12 que no me pisotee el pie del soberbio,
que no me eche fuera la mano del malvado.
13Han fracasado los malhechores;
derribados, no se pueden levantar
 Gloria al Padre y al Hijo….


Lectura del santo Evangelio según san Juan (1.1-13)

1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella estaba en el principio con Dios. 3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, 5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. 6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. 7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. 8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. 9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. 11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; 13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.

Cántico de la Santísima Virgen María

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia
--como lo había prometido a nuestros padres--
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Peticiones

Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones, felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:

Mira a la llena de gracia y escúchanos.

Señor, Dios nuestro, admirable siempre en tus obras, que has querido que la inmaculada Virgen
María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo, haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.

Tú que nos diste a María por madre, concede por su mediación salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores y a todos abundancia de salud y paz.

Tú que hiciste de María la Madre de misericordia, haz que los que viven en peligro o están tentados sientan su protección maternal.

Tú que encomendaste a María la misión de madre de familia en el hogar de Jesús y de José,
haz que por su intercesión que todas las madres fomenten en sus hogares el amor y la santidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que coronaste a María como reina del cielo, haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad de su reino. Confiando en el Señor, que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que colme también de bienes al mundo hambriento. Amén

Padre Nuestro

Alegres por la presencia de Cristo luz del mundo oremos como Jesús mismo nos enseñó: Padre nuestro…

Oración final
Espíritu Santo Tú vienes a encender en cada uno de tus hijos una hoguera de luz. Te adoramos como el Enviado del Padre que, por medio de la entrega obediente del Hijo, nos enseñas la verdad de la vida. Tú eres la verdad, tú nuestra Luz. Te damos gracias por regalarnos la luz de la fe y poder vivirla en nuestra Iglesia. Muéstranos, Espíritu Santo, los tesoros de tu sabiduría. Condúcenos al Padre, haznos discípulos de Jesucristo. No dejes de acompañarnos con nuestros hermanos para ser dignos templos de tu presencia, en cada minuto de nuestra vida. Luz Divina, te adoramos presente en la Iglesia. Por eso te presentamos a nuestra comunidad parroquial, a cada uno de nuestros hermanos. Fortalécenos y mantennos a todos en el resplandor de la comunión. Que juntos sepamos iluminar a los que no te conocen y dejemos traslucir tu cálida presencia a los pobres, enfermos y abatidos. Enciende en nosotros la llama de tu caridad, para que un día, resucitados, participemos contigo en el gozo de tu reino. Amén

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén

Nota: Si el padre de familia está presente puede en este momento bendecir a sus hijos.

Fuentes