PARROQUIA
SEÑOR DE LA MISSERICORDIA
CAPILLA
SAN ANTONIO DE PADUA
VEREDA LAS MARÍAS
FIESTAS
PATRONALES
TEXTOS DE LA MISA DE
SAN ANTONIO DE PADUA
Antífona de entrada Lc 4, 18. El
Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para
dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad.
Se dice: Gloria.
Oración colecta Dios todopoderoso y eterno, tú que has dado
a tu pueblo en la persona de san Antonio de Padua un predicador insigne y un
intercesor poderoso, concédenos seguir fielmente los principios de la vida
cristiana, para que merezcamos tenerte como protector en todas las
adversidades. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
En nada tuve la riqueza en
comparación de la Sabiduría
Lectura del libro de la Sabiduría 7, 7-14.
Pedí y se me concedió la prudencia; supliqué y me vino el espíritu de
Sabiduría. Y la preferí a los cetros y tronos, y en nada tuve la riqueza en
comparación de ella. Ni a la piedra más preciosa la equiparé, porque todo el
oro a su lado es un puñado de arena y barro parece la plata en su presencia. La
amé más que la salud y la hermosura, y quise que fuera, más que otra, la luz
que me alumbrara, porque la claridad que de ella nace no conoce noche. Con ella
me vinieron a la vez todos los bienes, me trajo en sus manos riquezas
incalculables. Y yo me regocijé con todos estos bienes porque la Sabiduría me
los traía, aunque ignoraba que ella fuese su madre.
Con sencillez la aprendí y sin envidia la comunico; no me guardo
ocultas sus riquezas porque es para los hombres un tesoro inagotable y los que
la adquieren se granjean la amistad de Dios recomendados a él por los dones que
les trae la instrucción.
Palabra de
Dios.
Salmo responsorial Sal 39, 3-4. 10-11. 17.
V/. He proclamado tu lealtad, Señor.
Asentó mis
pies sobre la roca, consolidó mis pasos.
Me puso en
la boca un cántico nuevo,
un himno a
nuestro Dios.
/R.
He
proclamado tu salvación ante la gran asamblea;
no he
cerrado los labios: Señor, tú lo sabes. /
No me he
guardado en el pecho tu defensa,
he contado
tu fidelidad y tu salvación,
no he negado
tu misericordia y tu lealtad, ante la gran asamblea.
/R.
Alégrense y
gocen conmigo,
todos los
que te buscan;
digan
siempre: «Grande es el Señor»,
los que
desean tu salvación.
/R.
SEGUNDA LECTURA
Realizando la verdad en el amor,
hagamos crecer todas las cosas hacia Cristo
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 4, 7-15.
Hermanos: A
cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo.
Por eso dice la Escritura: «Subió a lo alto llevando cautivos y dio dones a los
hombres». El «subió» supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el
que bajó es el mismo que subió por encima de los cielos para llenar el
universo.
Y él ha
constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a
otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los fieles, en función de su ministerio, y para la
edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la
fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida de
Cristo en su plenitud.
Para que ya no
seamos niños sacudidos por las olas y llevados al retortero por todo viento de
doctrina, en la trampa de los hombres, que con astucia conduce al error; sino
que realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él,
que es la cabeza: Cristo.
Palabra de Dios.
Aleluya Aleluya, aleluya. La lengua del justo es plata
selecta y los labios del justo alimentan a muchos. Aleluya.
EVANGELIO Proclamad el Evangelio a toda la creación
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 16, 15-20.
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once, y les dijo: –Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la
creación. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será
condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en
mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben
un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán
sanos.
El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se
sentó a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas
partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que
los acompañaban.
Palabra del Señor
Oración de los fieles
En este gozoso día de fiesta en el que
el Señor exaltó a su humilde siervo Antonio, presentemos con confianza nuestras
súplicas y plegarias a Dios Padre todopoderoso que escucha las oraciones de los
humildes.
-Por la santa Iglesia: para que se renueve sin cesar y
anuncie fielmente el Evangelio a los hombres de hoy. Roguemos al Señor.
-Por la familia franciscana: para que, siguiendo el ejemplo
del bienaventurado Antonio, sepamos ser humildes y sencillos testigos de
Jesucristo, y llevemos al mundo de hoy el mensaje de paz y bien. Roguemos al
Señor.
-Por todos los pueblos del mundo: para que cesen las
injusticias, la violencia y el odio, y llegue una paz justa a todos los
hombres. Roguemos al Señor.
-Por los que sufren en el cuerpo o en el espíritu: para que
encuentren, por la intercesión de san Antonio, el consuelo y el remedio a sus
males. Roguemos al Señor.
-Por los que celebramos esta fiesta: para que seamos
humildes, sencillos y puros, amemos fraternalmente a todos los hombres y todas
las criaturas. Roguemos al Señor.
Altísimo, omnipotente, buen Señor, escucha la voz suplicante
de tus hijos, y, ya que prestas oídos a la intercesión de su siervo Antonio,
concédenos por tu bondad los beneficios que te hemos pedido. Por Jesucristo,
nuestro Señor. Amén.
Oración sobre las ofrendas Al celebrar estos divinos
misterios, te rogamos, Señor, que el Espíritu Santo derrame sobre nosotros
aquella misma luz con la que iluminó a tu siervo san Antonio de Padua y lo
impulsó a la propagación de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión 1 Cor 1, 23-24. Nosotros predicamos a
Cristo crucificado: fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Oración después de la comunión Señor, Dios nuestro, que los
sacramentos recibidos fortalezcan en nosotros la fe que nos legó la predicación
de los apóstoles, y conservó con su celo tu siervo san Antonio. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Bendición solemne
El Señor os bendiga y os guarde. Amén.
Haga brillar su rostro sobre vosotros y os conceda su favor.
Amén.
Vuelva su mirada a vosotros y os conceda la paz. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, descienda sobre vosotros. Amén.

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