UNA
PROPUESTA PARA ORAR EN FAMILIA O EN DONDE QUIERA USTED EN EL DIA DE LAS VELITAS
Saludo.
Reunidos
en familia en las primeras vísperas de la solemnidad de la Inmaculada
Concepción, para pedir la luz de Cristo para este hogar y para quienes moran en
él.
Oración
Señor Jesucristo, Luz
del Mundo, concédenos el don de la oración; prepara nuestra vida para poder
escucharte y acoger la luz que tú nos das.
Lectura
del libro del Génesis (1.1-5 y 16-19)
1En
el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 La tierra era caos
y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por
encima de las aguas. 3 Dijo Dios: « Haya luz », y hubo luz. 4
Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; 5
y llamó Dios a la luz « día », y a la
oscuridad la llamó « noche ». Y atardeció y amaneció: día primero.
16
Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y
el lucero pequeño para el dominio de la noche,
y las estrellas; 17 y púsolos Dios en el firmamento celeste
para alumbrar sobre la tierra, 18 y para dominar en el día y en la
noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. 19
Y atardeció y amaneció: día cuarto.
Palabra de Dios.
SALMO
26
1El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la
defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?
4 Las palabras de
su boca son maldad y traición,
renuncia a ser sensato y a obrar bien;
5 acostado medita
el crimen, se obstina en el mal camino,
no rechaza la
maldad.
6Señor, tu misericordia llega al
cielo, tu fidelidad hasta las nubes;
7 tu justicia,
hasta las altas cordilleras,
tus sentencias
son como el océano inmenso.
Tú socorres a
hombres y animales;
8 ¡qué
inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,
los humanos se acogen a la sombra de tus alas;
9 se nutren de lo
sabroso de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias,
10 porque en ti
está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz.
11 Prolonga tu
misericordia con los que te reconocen,
tu justicia, con
los rectos de corazón;
12 que no me
pisotee el pie del soberbio,
que no me eche
fuera la mano del malvado.
13Han fracasado
los malhechores;
derribados, no
se pueden levantar
Gloria al Padre y al Hijo….
Lectura
del santo Evangelio según san Juan (1.1-13)
1
En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra
era Dios. 2 Ella estaba en el principio con Dios. 3 Todo
se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
4
En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, 5 y la
luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. 6 Hubo
un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. 7 Este vino para un
testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. 8
No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. 9 La
Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. 10
En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. 11
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
12
Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a
los que creen en su nombre; 13 la cual no nació de sangre, ni de
deseo de hombre, sino que nació de Dios.
Cántico de la Santísima Virgen María
Proclama mi alma la
grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu
en Dios mi salvador;
porque ha mirado la
humillación de su esclava.
Desde ahora me
felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha
hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo y su
misericordia llega a sus fieles
de generación en
generación.
Él hace proezas con su
brazo: dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los
poderosos y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los
colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su
siervo, acordándose de su misericordia
--como lo había
prometido a nuestros padres--
en favor de Abraham y
su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al
Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los
siglos. Amén.
Peticiones
Proclamemos las
grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones,
felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:
Mira a la llena de
gracia y escúchanos.
Señor, Dios nuestro,
admirable siempre en tus obras, que has querido que la inmaculada Virgen
María participara en
cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo, haz que todos tus hijos deseen y
caminen hacia esta misma gloria.
Tú que nos diste a
María por madre, concede por su mediación salud a los enfermos, consuelo a los tristes,
perdón a los pecadores y a todos abundancia de salud y paz.
Tú que hiciste de María
la Madre de misericordia, haz que los que viven en peligro o están tentados sientan
su protección maternal.
Tú que encomendaste a
María la misión de madre de familia en el hogar de Jesús y de José,
haz que por su intercesión que todas las madres fomenten en sus hogares el amor y la santidad.
Se pueden
añadir algunas intenciones libres
Tú que coronaste a
María como reina del cielo, haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los
santos la felicidad de su reino. Confiando en el Señor, que hizo obras grandes
en María, pidamos al Padre que colme también de bienes al mundo hambriento. Amén
Padre
Nuestro
Alegres por la
presencia de Cristo luz del mundo oremos como Jesús mismo nos enseñó: Padre
nuestro…
Oración
final
Espíritu Santo Tú
vienes a encender en cada uno de tus hijos una hoguera de luz. Te adoramos como
el Enviado del Padre que, por medio de la entrega obediente del Hijo, nos
enseñas la verdad de la vida. Tú eres la verdad, tú nuestra Luz. Te damos
gracias por regalarnos la luz de la fe y poder vivirla en nuestra Iglesia.
Muéstranos, Espíritu Santo, los tesoros de tu sabiduría. Condúcenos al Padre,
haznos discípulos de Jesucristo. No dejes de acompañarnos con nuestros hermanos
para ser dignos templos de tu presencia, en cada minuto de nuestra vida. Luz
Divina, te adoramos presente en la Iglesia. Por eso te presentamos a nuestra comunidad
parroquial, a cada uno de nuestros hermanos. Fortalécenos y mantennos a todos
en el resplandor de la comunión. Que juntos sepamos iluminar a los que no te
conocen y dejemos traslucir tu cálida presencia a los pobres, enfermos y
abatidos. Enciende en nosotros la llama de tu caridad, para que un día,
resucitados, participemos contigo en el gozo de tu reino. Amén
El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén
Nota: Si el padre de
familia está presente puede en este momento bendecir a sus hijos.
Fuentes
Gracias a las 50 personas que visitaron esta entrada. Que Jesucristo luz del mundo y María Santísima les traigan abundantes bendiciones.
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