martes, 4 de abril de 2017

Una invitación a vivir la cuaresma y a celebrar la Pascua


A la base del texto del mensaje de cuaresma de este año está la parábola del “rico malo y Lázaro el pobre”, así titula esta perícopa la Biblia de Jerusalén. Dice el Papa a este respecto: “La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal” (Mensaje de cuaresma 2017, n° 1). Se trata tal vez de un paralelismo antitético, bueno no vamos a entrar en esta discusión de tipo científico. Lo que sí es verdad es que son dos personas totalmente antagónicas o al menos de contraste, en situaciones totalmente opuestas como lo muestra el esquema anterior.

He elaborado este sencillo esquema para que entendamos el mensaje del Papa y la intención de colocar al creyente en el camino de la cuaresma y la Pascua para vivirlas en clave de la parábola presente en el evangelio Según San Lucas.


El texto se puede dividir en dos partes muy bien diferenciadas: en la primera se presenta a los personajes en sus situaciones concretas el hombre rico que viste de forma exageradamente lujosa y que vivía en fiesta; en cambio, Lázaro, es el hombre débil está echado, su vestido son las llagas, desea hartarse de las migajas y los perros vienen a  lamerle las llagas. Esta primera, parte se cierra con lo inevitable para todo ser humano la parte.
En la segunda parte, se presentan las situaciones definitivas contrastes: el rico está en el Hades, lugar del tormento y Lázaro en el seno de Abraham y ha sido consolado. La conciencia de la lejanía de Dios lleva al rico a iniciar un diálogo con Abraham: primero la petición de que baje Lázaro para sofocar el tormento. Abraham responde que entre ellos hay un abismo infranqueable ni unos suben ni los otros bajan. Luego el rico replica que mande a Lázaro a ver a sus hermanos y les anuncia la realidad del destino de los que se cierran a la misericordia.

La dimensión de la mediación eclesial puede ser entendida en las dos veces en que Abraham dice que escuchen a Moisés y a los Profetas. La significación de estos dos personajes veterotestamentarios, Moisés implica el éxodo, es decir, la conversión. Por otra parte, Moisés representa en el evangelio según san Lucas la ley. Y los profetas, son aquellas personas que desde su profunda experiencia de Dios dan testimonio de Él y anuncian y denuncian el mal.
El cierre de la perícopa es una invitación a la conversión a la misericordia divina. Estamos pues llamados a la conversión de la cuaresma y la vivencia afectiva y efectiva del mensaje evangélico de la misericordia. Quien fue el hombre justo: “aquel practicó la misericordia con su prójimo”. El Papa en su mensaje entre otras cosas nos invita:

“De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano” (N° 3).

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